domenica 8 aprile 2012

Experiencias barinenses


Tengo cerca de cuatro meses en Barinas, para echar una mano a fray José Luís, párroco en una parroquia cuyo territorio es muy vasto, quien se ha encontrado sólo debido a la operación a corazón abierto de fray Edisson, atendido por fray Javier, el otro fraile de esta comunidad. ¿Cuánto aún me quedaré? No sabría. Supongo unos meses más, hasta que Edisson no se reponga completamente. Ya sé que me costará dejar esta comunidad, en la que me estoy insertando siempre más y con la cual me estoy encariñando, conociendo personas y situaciones, creando relaciones humanas y ambientales. El pasaje natural del extravío frente a un territorio y a gente que aún no se conocen y no pertenecen a tu hábitat, al sentir que van asumiendo siempre más las connotaciones de la familiaridad acogedora.

¿Cómo estoy viviendo esta experiencia? Casi como vicario parroquial, con celebraciones sacramentales y otras cosas que se presentan. Todo es de armonizar con los compromisos de custodio. Sin embargo, hasta ahora no he tenido excesivas dificultades. Por lo general celebro en las capillas que dependen de la iglesia principal. Cada capilla abarca un territorio grande, digno de ser parroquia autónoma, aunque la frecuencia no es muy alta, y el número de sectas evangélicas es notable.
Casi todos los sábados administro los bautismos en la iglesia principal dedicada a “María Auxiliadora”. A menudo celebro la Eucaristía para las comunidades neocatecumenales. El domingo nos tocan tres misas por cada uno. Como decía, a mi generalmente en las capillas de “S. María de la Esperanza”, “S. Francisco” y “Nuestra Señora de Fátima” en Mi Jardín. Durante esta Semana Santa estoy celebrando en los barrios de Punta Gorda y Mi Jardín, en sus respectivas no-capillas, al aire libre, con un techado en láminas, que cubre el puro altar en Mi Jardín. Normalmente los compromisos son sobretodo postmeridianos: confesiones a las 5.00 pm y misa a las 6.00 en Punta Gorda; misa a las 7.00 pm y confesiones hasta las 9.30 cerca en Mi Jardín. Durante el Triduo Santo los horarios varían, alargándose (anoche, Jueves Santo, he terminado de confesar a las 10.30 pm). También celebré mi primero matrimonio en Venezuela. Ha sido bastante improvisado, aunque todo ha salido bien. Una tarde me había predispuesto para celebrar una misa común y corriente. Homilía genérica, preparada para todos los fieles. En la sacristía, cinco minutos antes de salir, me dicen que hay un matrimonio y que fray Luís se había olvidado avisarme. Pánico… sin embargo, ¿qué podía hacer sino celebrarlo? Al final todo ha salido mejor de lo esperado.

Jueves Santo: la mesa
Jueves Santo: el cochinito













¿Qué puedo decir de la experiencia barinense? Con el guardián párroco me encuentro muy bien. A nivel social, hay grandes problemas de inseguridad y crisis de valores, como en toda Venezuela. Sin embargo la gente es encantadora. Muchos ya pertenecen a mi panorama visual y afectivo. Por supuesto es todo otro mundo con respecto al seminario… Me ha sucedido “percibir” sensaciones breves, fuertes y contradictorias durante unas celebraciones en las capillas. A veces, mirando la noche afuera, la poca gente presente, me pregunto qué hago yo aquí. Qué ha pasado a mi vida por estar viviendo en lugares, culturas y contextos tan diferentes de los míos ítalo-pulleses. Siento como un improviso, punzante y brevísimo sentido de extravío… Me ha sucedido también de percibir una breve y, a la vez, honda paz interior, un domingo, después de la comunión, mientras los jóvenes cantaban un canto, yo mirando en la calle pasar una camionetica amarilla y unas bicicletas, y las matas de aguacate, coco y mango más allá del muro al frente. Instantes, que pero me han hecho sentir como los apóstoles sobre el Tabor, o el jesuita T. De Chardin celebrando su “misa sobre el mundo”. Momentos de sosiego y alegría, que me ayudan a entender que estoy viviendo mi presente. ¿¿Es aquel querido por Dios?? Lo espero… o me esfuerzo para que sea así.
Maria Auxiliadora: ingreso interno

Maria Auxiliadora: presbiterio

  


Babo
Entre las “cosa curiosas”, hay que probé algo típico de la cocina “llanera”: la carne de “babo”, de la familia de los caimanes, que puede alcanzar los dos metros de largo. Además de la carne de chigüire y lapa, que sin embargo había ya comido. Bueno, ¡Me gustan! Y pescado de río (cachama, coporo, bagre…), más abundante, económico y común que en seminario. Hoy, Jueves Santo, primer día del triduo pascual, en el cual se celebra la institución del sacerdocio y de la Eucaristía,
Lapa
 además del mandamiento del amor que se torna servicio concreto, humilde, liberador. Hemos celebrado este día tan especial junto a unos colaboradores de la parroquia y algunos laicos del Táchira, quienes nos ayudan en la pastoral de Semana Santa. Nos regalaron un cochinito, cuyo desenlace ha sido el horno y nuestros paladares. He gustado piel y manteca sofritas. ¡¡Un manjar!! Será porqué me recuerdan sabores antiguos, de mi infancia. Luego, los laicos misioneros han querido celebrar el día del sacerdocio con una torta y regalos: un par de sandalias para fray José Luís; una agenda para mí. Gesto bello e inesperado.

Bien, no me queda más que desear una Santa Pascua para todos. El Señor resucitado llene sus días de Su presencia, de la paz y alegría que sólo Él puede otorgarnos. Un besote y abrazo grandes a todos y cada uno.

Con Sorleth
Sábado Santo en la finca

Sábado Santo en la finca
Sábado Santo en la finca - Cachama

sabato 7 aprile 2012

Esperienze barinensi


Da circa quattro mesi mi trovo a Barinas, per dare una mano a fray José Luís, parroco in una parrocchia dal territorio sterminato, che si è ritrovato praticamente solo per l’operazione al cuore di fray Edisson, assistito dall’altro frate di questa comunità fray Javier. Quanto ci rimarrò ancora?!? Non lo so. Suppongo alcuni mesi, fino a quando Edisson non si ristabilisca completamente. So già che mi costerà lasciare questa comunità, nella quale mi sto inserendo sempre più e alla quale mi sto affezionando, conoscendo persone e situazioni, creando relazioni umane e ambientali. Il naturale passaggio dallo smarrimento di fronte a un territorio e a gente che ancora non si conoscono e non appartengono al tuo habitat, al sentire che vanno sempre più assumendo i connotati della familiarità accogliente.

Come sto vivendo questa esperienza? Da quasi vice parroco, con celebrazioni sacramentali e altre cose che si dovessero presentare. Il tutto da armonizzare con gli impegni di custode. Ma finora non ci sono state soverchie difficoltà. Per lo più celebro nelle cappelle che dipendono dalla chiesa principale. Ogni cappella abbraccia un territorio grande, degno di essere parrocchia autonoma, anche se la frequenza non è molto alta, e il numero di sette evangeliche presenti è notevole.
Quasi tutti i sabato amministro i battesimi nella chiesa principale dedicata a “Maria Auxiliadora”. Spesso celebro l’Eucaristia alle comunità neocatecumenali. La domenica ci toccano tre messe ciascuno. Come dicevo, a me generalmente nelle cappelle di “S. Maria de la Esperanza”, “S. Francisco” e “Nuestra Señora de Fátima” in Mi Jardín. Durante questa Settimana Santa sto celebrando nei quartieri di Punta Gorda e Mi Jardín, nelle rispettive non-cappelle, all’aria aperta, con una tettoia di lamiere, solo sull’altare a Mi Jardín. Normalmente l’impegno è soprattutto pomeridiano: confessioni alle 17.00 e messa alle 18.00 a Punta Gorda; messa alle 19.00 e confessioni fino alle 21.30 circa a Mi Jardín. Durante il Triduo Santo gli orari subiscono variazioni, allungandosi (ieri, Giovedì Santo, ho terminato di confessare alle 22.30). Ho anche celebrato il mio primo matrimonio ufficiale in Venezuela. È stato abbastanza improvvisato, ma è andato bene. Una sera mi ero predisposto a celebrare la messa normale. Omelia generica, preparata per tutti i fedeli. In sagrestía, cinque minuti prima di uscire, mi dicono che c’era un matrimonio e fray Luis si era dimenticato di avvisarmi. Panico... E poi, che potevo fare?!? Alla fine è andata meglio di quanto pensassi.

Parrocchia "Maria Auxiliadora"
Gruppo Ministranti











Cosa dire dell’esperienza barinense? Con il superiore parroco mi trovo molto bene. A livello sociale, ci sono grossi problemi di insicurezza e di crisi di valori, come in tutta Venezuela. Però la gente è incantevole. Molti fanno parte già del mio panorama visuale e affettivo. Naturalmente è tutt’un altro mondo rispetto al seminario... Mi è capitato di “percepire” sensazioni brevi, forti e contraddittorie durante alcune celebrazioni nelle cappelle. A volte, guardando il buio fuori, la poca gente presente, mi chiedo che ci faccio qui. Che è successo alla mia vita per ritrovarmi a vivere in luoghi, culture e contesti cosí differenti dai miei italo-pugliesi. Sento come un improvviso, pungente e brevissimo senso di smarrimento... Mi è capitato anche di percepire una breve ma profonda pace interiore, una domenica, dopo la comunione, mentre i giovani cantavano un canto, guardando la strada, un camioncino giallo e alcune biciclette passare, gli alberi di aguacate, cocco e mango al di là del muro di fronte. Brevi istanti, ma che mi hanno fatto sentire come gli apostoli sul Tabor o De Chardin celebrando la sua “messa sul mondo”. Momenti di pace interiore e gioia, che mi fanno capire che sto vivendo il presente. È quello voluto da Dio?!? Lo spero... o mi sforzo perché sia cosí.

Babo
Tra le “cose curiose”, c’è che ho provato qualcosa di tipico della cucina “llanera”: la carne di “babo”, della famiglia dei caimani, che può raggiungere i due metri di lunghezza. Oltre alla carne di “chigüire” e “lapa”, che però avevo già mangiato. Bene, mi piacciono!!! E poi pesce di fiume (cachama, coporo, bagre...), più abbondante, economico e comune che in seminario. Oggi, Giovedì Santo, primo giorno del triduo pasquale, in cui si celebra l’istituzione del sacerdozio e dell’Eucaristia, nonché il comandamento dell’amore che si fa servizio concreto, umile, liberante. Abbiamo celebrato questo giorno così speciale insieme ad alcuni stretti collaboratori della 
Cigüire
parrocchia e alcuni laici del Táchira, che ci aiutano per la pastorale della Settimana Santa. Ci hanno regalato un maialino, che è finito cucinato e mangiato con gusto. Ho gustato la pelle e grasso di maiale soffritti. Che squisitezza!! Sarà perché mi ricorda sapori antichi, dell’infanzia. Poi i laici missionari hanno voluto  festeggiare il giorno del sacerdozio con una torta e regali: a fray Luís un paio di sandali; al sottoscritto un’agenda. È stato un bel gesto inaspettato.


Bene, non mi resta che augurare una Santa Pasqua a tutti. Il Signore resuscitato riempia i vostri giorni della sua presenza, della pace e gioia che solo Lui può darci. Un bacione e un abbraccio grandi a tutti e ciascuno.
Con Natalia
Il maialino del Giovedí Santo
Cachama normale
Cachama super

Pranzo del Sabato Santo in una finca

Pesca di cachamas con la rete







martedì 21 febbraio 2012

In viaggio a Costarica e Cuba

2 gennaio: festa della Presentazione di Gesú al tempio e Giornata della Vita Consacrata, che mi trovo a vivere in un modo molto particolare, come viaggiatore, tra La Habana (Cuba) e Alajuela (Costarica), le attese e pratiche aeroportuali e circa tre ore di volo. Inizio a scrivere queste righe nella stanza del convento di La Habana mentre i frati sono riuniti in Capitolo con il Ministro provinciale della Marche, fra Giancarlo Corsini, al termine della sua visita canonica a questa delegazione missionaria. Io sono proiettato verso il viaggio di ritorno in Venezuela, nel pomeriggio, con scalo lungo in Costarica. Sono passate poco piú di due settimane dalla mia partenza da Caracas, diretto a San José di Costarica e Cuba. Sono stati giorni di impegno in qualitá di Custode, per i colloqui in Costarica con i frati venezuelani lí presenti e il loro responsabile, fray Fernando, e per la settimana annuale dedicata all’Assemblea dei ministri, custodi e delegati dei francescani conventuali in America Latina. Ho avuto anche l’occasione di vivere momenti di turismo, e la gioia di condividere alcuni giorni con i nostri frati de La Habana.

Costarica – Vi ho trascorso i primi tre giorni. Sono molto grato a Dio per aver trovato i miei frati venezuelani contenti e sereni. I frati costaricensi li hanno accolti come veri fratelli. D’altronde ho potuto sperimentare in prima persona, qualora avessi bisogno di una ulteriore conferma, il loro squisito senso di accoglienza e di fraternità. Per una intera giornata ho potuto rilassarmi alle terme del vulcano Arenales, insieme a fray Marcos (Costarica), fray Jair (Colombia) y fray Yovany (venezolano in Costarica), cullato e massaggiato dall’acqua calda di un ruscello che scende dal vulcano, immerso in un paesaggio grazioso, curato dai responsabili delle terme del Tabacón. Nel contempo ho potuto vedere qualcosa del Costarica durante il viaggio al vulcano, della durata di più di due ore.

Cuba – La parte più lunga del viaggio... Sono arrivato il pomeriggio del 20, atteso all’aeroporto dai frati Silvano e Roberto, amicissimi di lunga data, dai primi tempi della mia scelta religiosa, tra i fondatori della missione a Cuba. Il 21 è arrivato anche fray Hernan dall’Uruguay e ci siamo dedicati a una prima visita del centro storico de La Habana. Come avró occasione di vedere anche nei giorni della mia permanenza presso i frati, il cui convento si trova nella centralissima Calle Cuba, la città vecchia è un vero gioiello. Immagino cosa dovesse essere quando tutti i palazzi antichi erano nel loro splendore. Oggi moltissimi avrebbero bisogno di restauro, anche se c’è da riconoscere che tanti lavori si sono fatti e altri cantieri sono aperti, grazie alla visione e senso artistico del Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal. In alcune parti sembra di essere appena usciti da una guerra o calamità naturale... È come una bellezza bisognosa di maquillage. Un gioiello da lucidare, affinché riacquisti la preziosità del diamante e non solo il luccichio del vetro smerigliato. Una forma da sanare, perché consumata spesso dall’interno e negli interni, e flagellata dalle incurie del tempo. Patrimonio culturale dell’Unesco, da recuperare al suo splendore e restituire al mondo. Sforzo e lavoro grandi, per fortuna giá iniziati.

Un giorno del convegno è stato dedicato alla visita di Matanzas, la prima nostra presenza francescana conventuale a Cuba. L’insenatura in cui si trova la città è uno spettacolo, unita alla vicina bellezza della estesa spiaggia caraibica di Varadero. Molto interessante la visita allo studio teologico ecumenico protestante, dove siamo stati accolti in un modo spettacolare e dove i frati sono di casa, condividendo amicizia e collaborazione con i nostri fratelli separati. Per la prima volta, da quando sono in America Latina, ho sentito fraternità cristiana e non conflitto istituzionale. Ho potuto riabbracciare, dopo vari anni, il mio “vecchio” maestro di noviziato, fra Fernando Maggiori. Un santo!!! Venerato e amato, adottato dalla città; ancora piú semplice, sorridente ed essenziale, persino nella sua persona, ora che ha compiuto 80 anni ben portati. Insieme a lui ho riabbracciato fra Luigi Moretti, guardiano del convento, compagno di tante giornate in Assisi e di una amicizia mantenuta fresca, malgrado le poche occasioni di incontrarsi. Il resto dei frati – José e Julio – ci hanno fatti sentire di casa.

I lavori assembleari sono stati portati avanti a un ritmo intenso, peró senza mai perdere la allegria e il piacere di stare insieme come frati. L’unico “fastidio”, iniziato già dal primo giorno dell’assise, è stato uno sfogo della pelle, a livello toracico, rivelatosi poi un herpes, fuoco di Sant’Antonio, per fortuna leggero (ancora peró non mi ha abbandonato la compagnia “infuocata” del santo da poco festeggiato). Alcuni temi sono stati forti; ma non abbiamo smesso di cercare soluzioni in comune e di appoggiarci mutuamente. Quasi ogni sera, dopo la cena, siamo usciti in gruppo a passeggio, visitando parti della città nuova, dove era situata la Casa Sacerdotale che ci ospitava: Piazza della rivoluzione; el Paseo del Vedado; il Lungomare (lunghissimo e, per me, nostalgicamente bello); la Calle 23...

Dopo l’assemblea mi sono fermato nel nostro convento de La Habana, come giá detto sopra, in attesa della partenza. Oltre a Silvano e Roberto, ho condiviso spazi e tempi con Paulino, frate messicano di comunità, e Raúl, postulante; nonché con fra Giancarlo e fra Firmino, in visita alla missione. Insieme a loro ho camminato la città dei turisti e quella dei cubani, affascinato e messo in questione dalla bellezza e dai contrasti, percepiti piú a pelle che approfonditi attraverso una riflessione critica. Non voglio azzardare giudizi. Non sarebbe corretto né giusto, non conoscendo a fondo la storia e le condizioni di questo popolo e della sua gente bella. Ognuno si fará il suo quando avrà la fortuna di visitare l’isola, magari fermandosi più giorni e addentrandosi in percorsi ed esperienze meno turistiche, guidato da uno sguardo sereno e senza pregiudizi di sorta. Dei nostri frati posso dire che fanno un bel lavoro pastorale, di vicinanza e accompagnamento rispettosi. La fede cristiana sta lentamente tornando a farsi più presente, in quanto a numero di fedeli e riferimento spirituale. Non è il lavoro pastorale normale delle altre realtà francescane in America Latina. È piú uno stare con e in mezzo alla gente, con spirito francescano di servizio umile. Accanto al restauro fisico della cittá vecchia, patrimonio dell’umanità, i frati stanno cercando di rendere più bella e piena la vita dei cubani, attraverso quel patrimonio per la umanità che è il vangelo di Cristo, vissuto alla scuola di Francesco di Assisi.

lunedì 20 febbraio 2012

Viajando por Costa Rica y Cuba

2 de enero: fiesta de la Presentación de Jesús al templo y Día de la Vida Consagrada, que estoy viviendo en una manera muy particular, como viajero, entre La Habana (Cuba) y Alajuela (Costa Rica), entre las esperas y prácticas aeroportuarias, y alrededor de tres horas de vuelo. Inicio a escribir estas líneas en la habitación del convento de La Habana, mientras los frailes están reunidos en Capítulo con el Ministro provincial de las Marcas, fray Giancarlo Corsini, al finalizar su visita canónica a esta delegación misionera. Yo estoy proyectado hacia el viaje de vuelta a Venezuela, en la tarde, con una larga escala en Costa Rica. Han pasado poco más de dos semanas desde mi salida. Han sido días de compromiso como Custodio, por los coloquios en Costa Rica con los frailes venezolanos, allá residentes, y su responsable, fray Fernando, y por la semana anual dedicada a la Asamblea de Ministros, Custodios y Delegados de los franciscanos conventuales en América Latina. Tuve chance también para unos momentos de turismo, además de la alegría de compartir unos días de vida “cotidiana” con nuestros frailes en La Habana.

Costa Rica – Pasé en este país los primeros tres días. Estoy muy agradecido a Dios por hallar a mis frailes venezolanos alegres y serenos. Los frailes costarricenses los han recibido como verdaderos hermanos. Además, pude experimentar personalmente, si acaso hiciera falta una ulterior confirmación, su exquisito sentido de acogida y fraternidad. Durante todo un día pude relajarme en las termas del volcán Arenales, junto a fray Marcos (Costa Rica), fray Jair (Colombia) y fray Yohanny (venezolano), mecido y masajeado por el agua caliente de un arroyo bajante del volcán, inmerso en un lindo paisaje, cuidado por los responsables de las termas del Tabacón. Asimismo, pude ver algo de Costa Rica durante el viaje al volcán, que dura más de dos horas.

Cuba – La parte más larga del viaje… Llegué la tarde del 20, aguardado en aeropuerto por fray Silvano y fray Roberto, amigos muy entrañables desde hace mucho tiempo, desde casi los primeros momentos de mi ingreso a la vida religiosa, entre los fundadores de la misión en Cuba. El 21 llegó también fray Hernán de Uruguay, así que nos dedicamos a una primera visita al casco histórico de La Habana. Como tendré ocasión de averiguar durante mi estadía, sobretodo en mis días con los frailes de aquí, cuyo convento se encuentra en la centralísima Calle Cuba, la ciudad vieja es una verdadera joya. Pienso en qué pudiera ser cuando todos los palacios antiguos lucían en su esplendor. Hoy muchísimos tendrían necesidad de restauración, aunque hay que reconocer que mucho se ha trabajado y otras obras se están llevando a cabo, gracias a la visión y sentido artístico del Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal. En algunas partes, en varios rincones parece haber apenas salido de una guerra o calamidad natural… Es como una belleza a la cual hace falta maquillaje. Una joya para pulir, de manera que recobre la preciosidad del diamante y no sólo el relucir del cristal esmerilado. Una forma de sanar algo consumido, carcomido, a menudo, desde dentro y en sus internos, flagelado por las incurias del tiempo. Patrimonio cultural de la Unesco, que hay de recuperar a su esplendor y restituir al mundo. Esfuerzo y compromiso notables, que por suerte ya arrancaron y cuyos resultados iniciales son alentadores.

Un día del convenio se dedicó a un tour a Matanzas, la primera presencia nuestra en Cuba. La bahía en que queda la ciudad es un espectáculo, junto a la cercana belleza de la extensa playa caribeña de Varadero. Muy interesante la visita al estudio teológico protestante, donde fuimos recibidos muy familiarmente y donde los frailes son amigos muy allegados, compartiendo amistad y colaboración. Por primera vez, desde cuando estoy en América Latina, he advertido hermandad cristiana, pese a ser hermanos separados, y no conflicto institucional. Pude volver a abrazar, después de unos cuantos años, a mi “viejo” maestro de noviciado, fray Fernando Maggiori. ¡¡Un santo!! Venerado y amado, adoptado por la ciudad; aún más sencillo, sonriente y esencial, hasta en su semblante, ahora que tiene 80 años muy bien llevados. Junto a él, abracé a fray Luigi Moretti, guardián del convento, compañero de tantos días en Asís, amistad mantenida fresca, a pesar de las pocas ocasiones de encontrarse. Los demás frailes – José y Julio – nos hicieron sentir de casa.

Las labores asamblearias fueron llevadas adelante con un ritmo intenso, sin nunca perder la alegría y el gusto de estar juntos como hermanos. La única “molestia”, empezada ya el primer día, ha sido un brote en la piel, un herpes a nivel torácico, por suerte leve. Algunos temas han sido fuertes; sin embargo, no dejamos de buscar soluciones en común y de apoyarnos mutuamente. Casi cada noche, luego de la cena, salíamos a pasear en grupo, visitando partes de la ciudad nueva, donde se ubica la Casa Sacerdotal que nos hospedaba: Plaza de la Revolución; Paseo del Vedado; el Malecón (muy largo y, para mí, nostálgicamente bello…); Calle 23; etc.

Después de la asamblea me detuve en nuestro convento de La Habana, como ya dicho, en espera de mi salida de la isla. Además de Silvano y Roberto, compartí espacios y tiempos con Paulino, fraile proveniente de México, y Raúl, postulante cubano; más fray Giancarlo y fray Firmino, de visita a la misión. Junto a ellos he caminado la ciudad de los turistas y la de los cubanos, cautivado y cuestionado por su belleza y sus contrastes, percibidos más a piel que profundizados a través de una reflexión crítica. No quiero dar juicios azarosos. No sería justo ni correcto, no conociendo a fondo historia y condiciones de ese pueblo y de su gente bella. Cada cual podrá formularse un juicio propio cuándo tenga la suerte de visitar la isla, de repente deteniéndose varios días y adentrándose en recorridos y experiencias menos turísticos, guiado por una mirada serena y sin prejuicios, ni en pro ni en contra. Sobre nuestros frailes puedo decir que llevan para adelante un precioso trabajo pastoral, de cercanía y acompañamiento respetuoso. La fe cristiana está lentamente volviendo a hacerse presente, en relación a cantidad de fieles y referencia espiritual. No es la labor pastoral normal en las demás realidades franciscanas de AL. Es más un “estar” con y en medio de la gente, con espíritu franciscano de servicio humilde. Junto a la restauración física de la ciudad vieja, patrimonio de la humanidad, los frailes están buscando de hacer más bella y plena la vida de los cubanos, a través de aquel patrimonio para la humanidad que es el evangelio de Cristo, vivido a la escuela de Francisco de Asís.