giovedì 17 novembre 2011

Pensieri e parole, in volo

Manca poco al mio arrivo a Caracas, a 40 giorni dalla partenza per l’Italia. Non ho molta voglia di scrivere. Avrei dovuto farlo durante la mia permanenza nel Belpaese, per rendere e comunicare la freschezza dei momenti vissuti. Me lo ero anche proposto... La descrizione delle emozioni sarebbe stata piú vivida e immediata. Ora sento che tutto si mescola. Un insieme di immagini esteriori e foto interiori, che si rincorrono e confondono. E non riesco a tessere il filo dei ricordi e delle impressioni. Non so come cominciare né dove finire. Giuro che sarò meno pigro e più ordinato le prossime volte. O almeno spero... È che quando mi trovo “dentro” la situazione, specie in Italia, specie al mio paese, mi piace rilassarmi, goderla, viverla, pensarla, meditarla, senza impegni di comunicazione, pur sentendone il bisogno. Bagno di salutare... lentezza!!!

In tutti i modi, ringrazio ancora una volta Dio per l’opportunitá di rinnovare l’incontro con luoghi e persone, paesaggi e relazioni che sono parte fondamentale del mio passato e presente. Vedere, stare, condividere è sempre un bel dono di Dio, che mi arricchisce e commuove.

La particolarità di quest’anno? Penso sia l’aver vissuto in maniera particolare, intima, prolungata il mio paese e la mia famiglia, le fragilitá degli anni di mio padre e mia madre. Ormai, più che i luoghi, sono le persone e le situazioni a riempirmi. Gli stessi luoghi acquistano valore e bellezza nella misura in cui riesco ad “abitarli”. Geografie fisiche e interiori che si incontrano e completano.

Sono stato fondamentalmente a Monte Sant’Angelo, anche gli ultimi giorni passati a Sasso Marconi, ma con mia sorella e i miei genitori, e la presenza discreta di mio cognato Leo. Qui mi sono incontrato con alcuni amici, tra cui gli immancabili “montanari”. Gli altri giorni, con le visite fugaci ai miei amici di Milano e ai miei frati di Puglia, sono stati momenti belli con persone belle, che fanno intenso il mio mondo e mi spingono alla gratitudine. Il primo mese ha avuto una inaspettata e significativa inclusione tra il battesimo di Michele, figlio di Graziamaria e Gianluca, a Gravina; e Matteo, figlio di Barbara e Pino, a Monte.

Mi rimangono un ventaglio di immagini, con il corrispettivo caleidoscopio di emozioni. Alcune più nitide e forti di altre; tutte presenti alla mia mente e al mio cuore, difficili da mettere per iscritto, per numero e intensità. Ho condiviso presenze, storie, preoccupazioni, gioie, luoghi, emozionato per l’affetto che tempo e distanze non consumano. Un po’ melanconico per non riuscire a vivere un doppio amore – Italia e Venezuela – con quella presenza dalla quale mi sento attratto, e tuttavia umanamente impossibile da realizzare.

Sono partito alla volta di Caracas da Bologna, accompagnato dall’abbraccio, dai baci dei miei, che si fanno sempre più struggenti e laceranti, per l’età che avanza e la fragilità che si sperimenta. All’aeroporto mi hanno accompagnato Leo e Lina, che ha ritardato il bacio di saluto fino a tutto il possibile. Sto per rituffarmi nella realtà del Venezuela, da cui mi sento amato e amo. Il Signore benedica tutte le persone e i luoghi che costituiscono la “mia Italia”. Grazie a tutti, amici.

So che non ho parlato di luoghi ed esperienze puntuali, né descritto persone e incontri, cosí come avrebbero meritato, anche se non avrei potuto, mai e poi mai, riuscire a mettere per iscritto e comunicare lo splendore dei paesaggi e i moti dell’anima, che li hanno visti e vissuti. Prometto, comunque, che sarò più dettagliato la prossima volta. Lo prometto... o almeno lo spero...

Omaggio a Monte Sant'Angelo, mio splendido e amato paese

(le immagini sono rubate a Anna Maria Rinaldi)

venerdì 9 settembre 2011

Lima, 10-16 de agosto

En aeropuerto, en aguarde del vuelo para Caracas. Me da tiempo para escribir algo sobre los días pasados en Lima, entre encuentro del Ministerio de Reflexión de la Falc (=MiReFalc) (10-12 de agosto), y visita a la ciudad (13-16). Dicho de entrada, me habría encantado ir a visitar Machu Picchu. Un sueño acariciado desde varios años. Tengo que postergarlo, porque me salía muy caro (alrededor de 600 dólares por tres días). Cuándo vuelva a Perú y pueda hacerlo en manera más barata, entonces… De lo contrario, me quedaré con el sueño. Lo único que pude realizar fue visitar una muestra de fotos sobre el descubrimiento de Machu Picchu (1911) en una sala del Museo de la Nación, cuya entrada es… libre!!!

Encuentro de la Falc, 10-12 de agosto – Tres días de trabajo intenso, para reflexionar, a partir de unos artículos para el próximo número de la revista Decires, sobre el significado de “conventualidad” desde una mirada latinoamericana, como contribución de nuestra área geográfica al trabajo de revisión de las Constituciones. El clima que se respira es muy familiar. Somos hermanos y, además, nos conocemos entre nosotros. Por eso, a pesar de la intensidad y cantidad de horas escuchando, discutiendo, aportando, todos quedamos satisfechos de ese enriquecimiento mutuo que nos brinda siempre nuestro encuentro. Yo no presenté un artículo, sin embargo tengo labia jejeje. Me tocó redactar la noticia del encuentro y las conclusiones más importantes para la página web de la Orden.

La última noche fray Vicente, alemán trasplantado desde una vida en América Latina y más latino que los nativos, nos invitó a ir a ver un espectáculo de danzas folclóricas en el hotel Sheraton, confundiéndonos con los turistas para quienes se daba. Él conoce a una de las bailarinas. No fuimos todos. Los demás turistas tenían cena y asientos, nosotros debíamos arreglarnos para asistir. Escogí una columna en primera fila, y disfruté, pero mucho, de las danzas y los trajes típicos para cada baile.

Visita de Lima, 13-16 de agosto – El sábado me cambié para el convento “Nuestra Señora de la piedad”, junto a fray Hernan, de Montevideo. Aquí los frailes y la feligresía nos recibieron muy bien. Celebré dos misas con homilía el domingo y el 15, fiesta de la Asunta. Momentos hermosos de fraternidad y de compartir pastoral.

¿Qué decir de Lima? A parte el cielo siempre nublado, porque en invierno, y el frío fuerte sobre todo en las noches, para un venezolano como yo, ha sido un verdadero descubrimiento. Fue la capital de España en América Latina, y mantiene rasgos de la importancia histórica que tuvo. El centro es muy lindo. La ciudad es limpia, aun en su caoticidad de 9 millones de habitantes. Lo único es que se trata de una ciudad construida en un desierto, al lado del océano, con nada o casi bello de un punto de vista natural. Me gustó lo que pude visitar: el casco histórico, las iglesias con sus museos y conventos, el Museo de la Nación, el Paseo del Agua con sus fuentes hermosas y sus juegos de agua y luces por la noche. Me impresionó el número enorme de taxis: alrededor de 200.000… siempre hay más de uno listo cuándo lo necesites.

Plaza de la catedral y fachada de la catedral

Palacio obispal y Palacio de Gobierno

Iglesia San Francisco y claustro

Convento dominico: sede de la primera universidad de Perú y claustro

Convento dominico: claustro

Convento dominico: tumba de S. Rosa y S. Martín de Porres

Paseo del Agua

mercoledì 17 agosto 2011

Lima-Pariacoto, 5-9 de agosto: Memoria de un martirio


Me encuentro en mi última tarde en Lima, y quiero empezar este diario de viaje volviendo a los primeros días, tal vez los más importantes e impactantes, dedicados a la memoria histórica y celebrativa de los 20 años de la muerte de fray Miguel y Zbigniew, polacos, matados por el movimiento “Sendero Luminoso” el 9 de agosto del 1991. Hubo dos momentos fuertes: el Congreso en nuestra parroquia de Lima y el viaje-peregrinación a Pariacoto, lugar donde ejercían su ministerio y fueron ejecutados. Hoy es en curso su causa de beatificación, junto a otro sacerdote misionero italiano asesinado por el mismo movimiento el 25 de agosto del mismo año: Sandro Dordi. Los dos momentos han sido un logro, sobre todo de un punto de vista emocional, pastoral y celebrativo.

Congreso en Lima, 5-6 de agosto – Ha sido un mixto de ponencias más científicas, aunque la cercanía a los hechos no permitía una verdadera distancia emotiva, y de testimonios mucho más vivos e involucradores. Las primeras analizando el momento histórico particular que se vivía en Perú en aquellos años (una muestra de fotos sobre el terrorismo en Perú, que pude ver después en el Museo de la Nación, fue impresionante por la locura que se desató entre bandas revolucionarias y ejército, a expensas sobretodo de inocentes del pueblo, con un saldo de 70.000 muertos…), y las características del martirio cristiano, con particular referencia a América Latina. Los segundos a cargo del obispo de la diócesis de Chimbote, mons. Bambarén; de la hermana Berta, que los acompañó casi hasta los momentos finales; de una joven del su grupo de Pariacoto, etc. Éstos se entrelazaron bien con las ponencias y tuvieron un fuerte impacto emotivo sobre la asamblea compuesta por gente de toda edad y preparación. Yo?!? Actué de moderador. Un papel que parece agradar a estas latitudes en la manera “familiar” como lo desenvuelvo. Para mí una ocasión única de participación y crecimiento.

El domingo 7 celebramos misa en la parroquia, recordando los 25 años de ordenación de fray Jaroslaw, el entonces guardián de Pariacoto, el cual evitó la muerte sólo porque estaba de vacaciones. La misa fue bonita, animada con cantos y ritmos peruanos. En los días siguientes las celebraciones serán siempre a la altura, aunque a veces ha faltado algo más étnico o una participación más popular. La tarde es turístico culinaria, dando un primer vistazo al centro de Lima, y comiendo algo típico como el “ceviche”, plato de pez crudo cocinado en limón y más condimentos. Un manjar para mis gustos.

Claustro interno del convento de Pariacoto

Celebraciones en Pariacoto, 8-9 de agosto – Partimos de Lima a las 4.30 de la madrugada, en autobús, junto a varios laicos (otro nos ha precedido en la noche), para llegar a destino, en la región de Ancash, alrededor de 7 horas después. Bordeamos el océano, atravesando un paisaje muy árido, interrumpido de vez en cuando por oasis de vegetación y cultivos, allá donde hay agua, evidentemente. Dejada la costa, nos dirigimos hacia los montes andinos, donde queda Pariacoto. Luego de más de dos horas llegamos. Me impresiona la aridez de las montañas, junto a su majestuosidad. Mientras los pueblitos se asientan junto al agua, teniendo cultivos de hortalizas y frutas. Nos hospedan, algo arrimados, en los locales del convento. Sin embargo, el fuerte impacto emotivo de pisar el suelo que nuestros dos jóvenes hermanos has pisado durante su breve vida, nos hace olvidar el pequeño incómodo. Además, mucha gente de ese pueblo rural vive condiciones de vida aún más precarias.
Plaza de armas frente a la iglesia y camino al lugar del martirio

A las dos de la tarde, bajo un sol tórrido, empezamos el Vía Crucis hacia el lugar del martirio, distante cerca de dos kilómetros. Es carretera de tierra. La gente va uniéndose poco a poco. Busco refrigerio en zonas de sombras, cuándo las hay. El lugar del martirio se encuentra al lado de una plazuela natural, detrás del viejo cementerio, en Pueblo Viejo, abandonado después de un terremoto. Aquí se está ultimando una capilla. Celebramos al aire libre, en la plazuela. El momento es muy conmovedor. No puedo dejar de pensar en el hecho que los dos eran casi mis contemporáneos, muriendo Zbigniew a los 33 años y Miguel a los 31. Me estremece y da a pensar como la ideología pueda llevar a tal locura, de matar, por absurdo, a los que se dice querer rescatar o defender. Es lo que pasó en Perú y en cada país donde el terrorismo se enfrentó al ejército, con víctimas inocentes causadas por ambas instancias. Los que pagaron y pagan son siempre la gente del pueblo, los débiles y pobres. Y esto es inicuo, diabólico. Es esperanzador y alentador que en Perú se haya constituido una Comisión de la Verdad y Reconciliación, para echar luz sobre los acontecimientos y emprender un camino de paz.

Tumbas de los dos frailes en la iglesia de Pariacoto

La mañana siguiente, 9 de agosto, día del martirio, temprano, salgo solo, para tomar unas fotos y volver a caminar el camino hacia el lugar del martirio. Quiero reflexionar, revivir, escuchar el silencio. Es de una lindura profunda. Experimento inquietud y paz a la vez. Miro el paisaje y pienso en la noche en que fueron ejecutados Zbigniew y Miguel. ¿Habrán mirado un cielo tapizado de estrellas como el de anoche, contemplando a ángeles acompañándolos? ¿Y la luna? ¿Alumbró los alrededores, las cimas de los montes… y sus corazones? ¿O más bien hubo oscuridad, para que sus ojos contemplaran a Dios sin distracciones, alentándose mutuamente como amigos fraternos frente a un peligro fuera de su imaginación? Saber que una bala explotó en la cabeza de Miguel, abriéndole la cara, y que Zbigniew fue rematado con una bala que le salió del ojo, me da escalofríos de terror por la estupidez de la maldad humana, y de ternura hacia estos dos hermanos míos franciscanos.

Plazuela del enjuiciamiento y lugar de la ejecución

A las 10 a.m. hubo la celebración oficial de los 20 años del martirio, con la misa celebrada por el obispo nuevo de Chimbote y concelebrada por los sacerdotes presentes. Habría sido hermoso y significativo que los organizadores involucraran más la gente del pueblo, aquella gente que acompañó a los dos frailes y los enamoró de su vocación franciscana vivida en estos lugares y en esta cultura. Conmovedoras las pocas palabras de un primo de fray Zbigniew, quien dice, a nombre de toda la familia, que ellos no tienen odio ni rencor hacia los asesinos, y que los perdonan. Probablemente el momento más alto de toda la celebración. En la tarde, en espera de la salida, me dirijo a las tumbas en la iglesia. Quiero tener un momento de reflexión y oración. Me alcanza Eva, una joven presente la noche del asesinado y empieza a contar, con referencia a lugares del convento y de la iglesia, que por ella son sacramentales. Me conmueve su necesidad de decir, de desahogar el alma en el contar, casi de buscar un sentido difícil, imposible a hallar fuera de una lógica cristiana, martirial.

Llegamos a Lima a la medianoche. Durante el trayecto, charlo agradablemente con el Ministro general, mi amigo desde los tiempos de la teología en Roma, y mi querido fray Luciano, misionero entusiasta en Brasil desde casi 40 años.

mercoledì 15 giugno 2011

Me has seducido...

Han pasado dos semanas desde mi elección a Custodio de los frailes de la Custodia “Nuestra Señora de Coromoto”. Mientras en Italia se estaba clausurando la celebración para la Fiesta de la República (2 de junio), yo no sabía si alegrarme o no por lo acaecido. Ya desde el año pasado, cuando no tenía la mínima sospecha de ser un eventual candidato a Custodio, pensando en el Capítulo y en los 25 años de sacerdocio (octubre del 2012), me había hecho unos programas, acariciado proyectos y cultivado sueños. Una vez más los planes de Dios no correspondían a los míos (me pregunto si lograremos un día encontrarnos de acuerdo…).

Habría podido no aceptar… ¡¡¡Desde luego!!! La noche antes de la votación, cuando me había dado cuenta que mi candidatura estaba tomando cuerpo en manera seria, platicando con fray José Luís, el otro candidato, le dije que si entre los dos hubiera un sustancial empate en las preferencias, o que la contienda se pusiera reñida, me habría retirado. Habría sido oportuno, preciso, en aquel caso, que el Custodio fuera un venezolano. Por mi sorpresa recibí 17 votos sobre 23, y al primer escrutinio. ¿¡¿Cómo podía echarme atrás?!?

Desde entonces me he sentido como echado en una centrífuga. Al centro están mis compromisos anteriores, que no puedo soltar de una, y que amo; sin embargo, el vórtice me empuja hacia los nuevos, que exigen una inderogable asunción de responsabilidad. Todo es presente y gira a fuerte velocidad (así lo percibo yo). El tiempo, luego, es como si hubiera tenido una improvisa aceleración, y estos 10 días me han parecido mucho más largos e intensos de lo normal.

¿Cómo es la realidad franciscana en la que he sido puesto como ministro y siervo? Igual a muchas otras. Hay situaciones y personas bellas, otras difíciles y problemáticas. La economía custodial está malita, si se considera de un punto de vista humano; más bien “franciscana”, si la visión es cristiana. Gracias a Dios, hasta ahora el diálogo con los frailes ha sido sereno, y el clima en el definitorio es de trasparencia y apoyo mutuo.

¿Soy apto para este servicio? ¿Soy la persona justa? Sinceramente, no lo sé. Tengo mis dudas. No sé si mi elección fue voluntad del Espíritu Santo. Sin embargo, me basta saber que ha sido voluntad de mis hermanos frailes y quisiera, con su ayuda (y de todos mis amigos), buscar la voluntad de Dios y tratar cumplirla. En estos días una persona amiga, con franqueza evangélica, ha expresado, junto a su amistad incondicional, sus dudas sobre las trampas que mi carácter podría jugarme en este mandato. Me detuve a reflexionar sobre el asunto, y un poco me preocupé, porque tiene evidentes razones. El viernes pasado, participando a la ordenación sacerdotal de un seminarista diocesano que fue mi alumno, me detuve a mirar el cáliz: un Cristo desnudo, llevando sobre los hombros la copa del vino. Muy parecido a la figura de Atlante cargando con el planeta tierra. Me acordé de la invitación de R. Cantalamessa a los sacerdotes a ofrecer, junto a la sangre de Cristo derramada, las debilidades propias y los fracasos humanos. Me sentí como consolado, aliviado. Yo, débil y frágil, sostenido por Cristo, llevado sobre sus hombros. Enano en cima a un gigante. Fundamental es apoyarse a Él e dejarse llevar por Él.

Con vista al Capítulo custodial, varios amigos italianos me repetían: “¡¡No permitas que te jodan!!”; “No dejes que vuelvan a joderte!!”. La referencia era a una eventual elección a Custodio y el término “joder”, aunque suene fuerte, es el que rinde mejor la palabra italiana usada. Siempre me ha conmovido, y sigue emocionándome y sosteniéndome tanta amistad y un afecto tan grande. Nunca me cansaré de repetir el don que son ustedes para mí, y cuanto los quiera a todos y a cada uno en particular. ¿¡¿Me hice joder?!? De repente, no por los hombres, sino por Dios. O mejor, por Dios antes que por los hombres. En la estampita de mi ordenación sacerdotal escribí una frase del profeta Jeremías: “Me has seducido, Señor, y me dejé seducir por ti”. Versículo que sigue con estas significativas palabras: “Me tomaste a la fuerza y saliste ganando”… ¡¡¡El Señor les, nos dé la paz!!!

martedì 14 giugno 2011

Mi hai sedotto…

Sono passati 10 giorni dalla mia elezione a Custode dei frati della Custodia “Nuestra Señora de Coromoto” in Venezuela. Mentre si stavano per concludere in Italia le celebrazioni del 2 giugno, Festa della Repubblica, io non sapevo se rallegrarmi o meno per la suddetta elezione. Già dall’anno scorso, quando non sospettavo minimamente di essere un eventuale candidato a Custode, pensando al Capitolo e ai 25 anni di sacerdozio (ottobre 2012), mi ero fatto dei programmi, accarezzato progetti e coltivato sogni. Una volta ancora i piani di Dio non corrispondevano ai miei (mi chiedo se riusciremo un giorno a trovarci d’accordo…).

Avrei potuto non accettare… Certo!!! La sera prima della votazione, quando mi ero reso conto che la mia candidatura stava prendendo corpo in maniera seria, parlando con fray José Luis, l’altro candidato, gli dissi che se tra i due ci fosse stata una sostanziale parità di preferenze, mi sarei ritirato dalla contesa. Sarebbe stato opportuno, in quel caso, che il Custode fosse un venezuelano. La sorpresa è stata che ho ricevuto 17 voti su 23, e al primo scrutinio!! Come avrei potuto tirarmi indietro?!?

Da allora mi sono sentito come gettato in una centrifuga. Al centro ci sono i miei impegni precedenti, che non posso mollare di botto e che amo; però il vortice mi spinge verso i nuovi, che richiedono una assunzione di responsabilità inderogabile. Tutto è presente e gira a forte velocità (almeno così lo percepisco io). Il tempo poi è come se avesse subito una improvvisa accelerazione, e questi 10 giorni mi sono parsi molto più lunghi e intensi del normale,

Com’è la realtà francescana nella quale sono stato posto come ministro e servo? Uguale a tante altre. Ci sono situazioni e persone belle, altre difficili e problematiche. L’economia custodiale è messa maluccio, se si considera da un punto di vista umano; è piuttosto “francescana”, se la visione è cristiana. Grazie a Dio, finora il dialogo con i frati è stato sereno, e il clima nel definitorio è di trasparenza e appoggio mutuo.

Sono adatto a questo servizio? Sono la persona giusta? Sinceramente non saprei. Nutro dubbi. Non so se la mia elezione sia stata voluta dallo Spirito Santo. Tuttavia, mi basta sapere che è stata volontà dei miei confratelli e vorrei, con l’aiuto loro (e di tutti i miei amici), cercare di fare la volontà di Dio. In questi giorni una persona amica, con franchezza evangelica, ha espresso, insieme alla sua incondizionata amicizia, i suoi dubbi sulla bontà della scelta, ed evidenziato le trappole che il carattere potrebbe giocarmi. Suppongo possa avere ragione e mi sono soffermato a riflettere, un poco preoccupato. Venerdì scorso, partecipando alla ordinazione sacerdotale di un seminarista che è stato mio alunno, mi sono soffermato a guardare il calice: un Cristo nudo, con sulle spalle la coppa del vino. Molto simile alla figura di Atlante che carica la terra. Ho ricordato l’invito di Raniero Cantalamessa ai sacerdoti di offrire, con il sangue di Cristo versato, le personali debolezze e i fallimenti umani. Mi sono sentito come consolato. Io, debole e fragile, sostenuto da Cristo, portato sulle sue spalle. Nano in cima a un gigante. Fondamentale è appoggiarsi a Lui e lasciarsi portare da Lui.

In vista del Capitolo custodiale, vari amici italiani mi hanno ripetuto: “Non farti fregare!!”; “Non lasciarti fregare di nuovo!!”. Mi ha sempre commosso, e continua a commuovermi e sostenermi tanta amicizia e un così grande affetto. Non mi stancherò mai di ripetere che dono siete per me, e quanto voglia bene a tutti voi e a ognuno in particolare. Mi sono fatto fregare?!? Probabilmente non dagli uomini, ma da Dio. O almeno, da Dio prima che dagli uomini. Nel ricordino della mia ordinazione sacerdotale ho scritto una frase del profeta Geremia: “Mi hai sedotto, Signore, e io mi sono lasciato sedurre”. Frase che continua con queste altre significative parole: “Mi hai fatto violenza e hai prevalso”… Il Signore vi, ci dia la pace!!!