Fiesta de San Juan de la Cruz
Muy queridos hermanos, ¡El Señor les dé la paz!
Tan sólo hoy pude y me he decidido escribir algo
sobre la muerte de fray Edisson. Antes me faltaron tiempo y condición mental. Con
las siguientes palabras comuniqué la noticia a los frailes de la Falc y al
Ministro General: Esta vez, después de fray Germano y
fray Silvio, se ha despedido de nosotros para dirigirse al cielo, fray
Edisson Colmenares, de 37 años. Su fallecimiento se debe a una infección
pulmonar, que se ha vuelto letal por haber sufrido ya una operación a corazón
abierto el año pasado, quedándose débil y con bajas defensas. Es el primer
fraile venezolano de nuestra Custodia a desfallecer.
Sus datos
biográficos son los siguientes:
Colmenares Moreno fray Edisson José
n. Táriba el 08/12/1976 - m. en S. Cristobal el 11/12/2013
Prof. simple 01-08-2004
Prof. solemne 07-03-2009
Ord. Sacerdotal 04-12-2010.
Por supuesto son una serie de números fríos, que no pueden
rendir la alegría, simpatía, optimismo, sentido de fraternidad, paciencia, amor
para con los fieles... Elementos que lo hacían hermano cálido, con quien era un
encanto compartir o vivir en comunidad. Lo echaremos de menos, aquí en la
tierra. Desde lo alto nos acompañe con su sonrisa, con su risa fragorosa, con
su paciencia y espíritu de fraternidad.
Mejor que
nadie, nosotros sabemos que no son palabras de circunstancias, dichas porque
hay que hacerlo cuando muera alguien. ¡Edisson era verdaderamente así! Y lo
echaremos de menos no por la cantidad de su trabajo pastoral, de todas formas
llevado para adelante siempre con entrega generosa, sin escatimar esfuerzos, pese
a sus problemas de salud; sino por la calidad de su presencia fraterna en medio
de nosotros y con los fieles laicos, de cualquier edad y condición
socio-cultural.
Según el informe
médico, Edisson expiró a las 11.50 pm del día 11 de diciembre. Fray Carlos
Ortiz, quien ayudó a fray Edisson en la noche anterior, debido a problemas de
extrema debilidad, que le impedían hasta levantarse de la cama, y luego se
quedó con él a compartir el resto de las horas hasta la madrugada, asegura que
llegó preparado a su encuentro con Dios, a través de la hermana muerte. Carlos,
dándose cuenta de la gravedad de la situación, decidió preguntar a Edisson si
era consciente de su delicado estado de salud y si estaba preparado para
despedirse de la vida terrena y acceder a la eterna. La respuesta fue que era
plenamente consciente y que estaba esperando serenamente entrar en el regazo de
Dios. Lo único que le dolía era saber cuánto iban a sufrir sus padres y
familiares, siendo el tercer hijo a morir joven por problemas relacionados con
el corazón.
Nos entregaron su
cuerpo el día 12, como a la una de la tarde. Hasta su entierro, el día
siguiente a las 2.00 pm, hemos vivido momentos muy intensos, casi un retiro
espiritual, con al centro el mensaje vivencial de este fraile, expresado a
través de testimonios, intercambio de recuerdos entre los presentes, cantos
litúrgicos de resurrección y franciscanos, oraciones, lágrimas, sonrisas… todo
en un clima de serena familiaridad y alegría interior, impulsados por la
convicción que “Edisson hubiera querido así, porque a él le gustaba la
alegría”. Y, con su cuerpo ya entregado a la muerte, él parecía presenciarlo
todo, contento de la manera en que nos estábamos despidiendo de su persona
física, aún vivo en los innumerables abrazos, los llantos nostálgicos sin
desesperación, la memoria grata a Dios per el don de ese hermano, cuya manera
de saludar no se escapaba nunca de “mi amor” o “tesoro”, y que siempre
respondía que estaba “de maravilla”, mientras todos sabíamos de sus
sufrimientos, soportados estoicamente, unido a la pasión de Cristo.
Quisiera narrar la
crónica de estos últimos tres días, porque me parece significativa y digna de
ser conocida.
12
de diciembre: fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de América Latina – En su espléndida homilía en la misa de la tarde,
fray José Luís hizo notar como el trayecto de la vida de fray Edisson es
marcado por la presencia de la Virgen: nacimiento terrenal, el 8 de diciembre,
fiesta de la Inmaculada; nacimiento al cielo, el día de la Guadalupe. La vida
de fray Edisson ha sido marcada por sus sentimientos maternos hacia sus
hermanos, sobre todo niños, jóvenes y aspirantes a la vida religiosa. Además, tuvo
entrañas de misericordia para con los débiles y enfermos, física y espiritualmente.
Bellísimo también el recuerdo, siempre durante la celebración eucarística, de
fray Javier Cedeño, quien utilizó símbolos para eso. Fray Alirio también se
animó a dar su testimonio, aunque creo que todos los presentes habrían tenido
algo que testimoniar si les hubiéramos dado chance; pero nos habría vuelto
corta la noche… A las 11.30 pm tuvimos que correr a la gente, acudida numerosa,
y nos quedamos a velar toda la noche, frailes y postulantes, en turnos de una
hora por grupo.
13
de diciembre, fiesta de santa Lucía
– Día de la misa de exequias y del sepelio, invitados por esta santa a tener
ojos para ver la presencia de Dios en un evento tan triste y absurdo. Y creo
que todos los presentes han vivido una hermosa experiencia de fe. Por supuesto,
no han faltado las lágrimas, espontaneas y abundantes a menudo, pero las
definiría de humana cristiandad, agua para regar el rebosante efluvio de gracia
de esos momentos. El obispo no pudo presidir la misa y me tocó hacerlo yo. Ha
sido un honor difícil, por el involucramiento emotivo; sin embargo, he
experimentado una alegría interior muy linda. Hubo una bella participación de fieles
laicos, seminaristas de los diferentes seminarios de Palmira, sacerdotes
diocesanos y religiosos, frailes de las demás fraternidades conventuales en
Venezuela, todos en comunión como única familia alrededor del féretro, llamados
por el testimonio de fray Edisson,.
14
de diciembre, fiesta de san Juan de la Cruz
– El día después, el primero sin la presencia física de Edisson. No será fácil
vivir su ausencia. Es como si el día hubiera amanecido en la penumbra. Sin
embargo, este santo nos invita a encontrar a Dios en la oscuridad, presagio de
una luz aún más fúlgida que la del sol; a llenar la “nada”, generada por la
ausencia, con el recuerdo vivo y actualizador de una presencia diversa de la
material, para esperar cosechar abundantes frutos espirituales. Encima, el
calvario físico de Edisson, llevado para adelante con verdadero espíritu
evangélico, nos obliga a una reflexión sobre el cargar con la cruz para poder
gozar del paraíso, así como nos enseña san Juan de la Cruz.
Nos queda ahora el
legado de la memoria, para que no se pierdan los frutos y el testimonio de este
hermano, que Dios nos quiso regalar. Así como afirmé en la misa, es un deber
cristiano hacer memoria fructífera de la heredad espiritual de los hermanos que
nos han precedido en el Reino de los cielos. Ahora son tres: fray Silvio, fray
Germano y fray Edisson. Una fraternidad formada, cuya misión es acompañarnos
con su oración e intercesión. No quisiéramos ni deseamos al momento añadirle
más miembros. Sin embargo, no podemos no tener presente esa comunidad. Hay que
saber que somos seis fraternidades en Venezuela, entre las terrenas y la
celestial. Sería deplorable hacer caer en el olvido el testimonio de vida de
estos hermanos del cielo, ni es preciso excluir su presencia de nuestros
pensamientos, encuentros y proyectos. El recuerdo vivo de ellos tiene mucho que
decir a todos nosotros, a nuestro anhelo hacia la santidad, y a nuestro
testimonio franciscano conventual en Venezuela.
Quiero terminar con algunos
agradecimientos. A Dios por el don de fray Edisson, aunque hubiéramos querido
alegrarnos más tiempo con su presencia en esta tierra. A la familia de Edisson,
a su tía Rosa, por la relación amigable, respetuosa y delicada con nosotros, la
generosa colaboración, la dignidad en sobrellevar la enfermedad y la muerte de
su ser querido. A los frailes y formandos del seminario, por el servicio
incansable y paciente para con Edisson, la cercanía a su familia, la cordura no
fácil en cada momento, la amabilidad en hacer frente a situaciones no simples
de hospitalidad en estos días, la fantasía y solemnidad en organizar la oración
y las celebraciones. A tantos, muchos que se hicieron presentes para acompañar
a nuestro hermano hacia su última morada; a los muchísimos que no pudieron presenciar,
y que han disfrutado de la presencia de Edisson en sus vidas y lo han amado.
¡Dios se lo pague y multiplique a todos y cada uno!